Mª José Álvarez Folgar | Articulos | Martes 15 de marzo, 2016

DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL… se puede hablar mucho. Podemos decir que es, y cito a Solovey y Mayer: “la inteligencia emocional incluye la habilidad para percibir con precisión, valor y expresar emoción; la habilidad de acceder y/o generar sentimientos cuando facilitan pensamientos; la habilidad de comprender la emoción y el conocimiento emocional; y la habilidad para regular las emociones para promover crecimiento emocional e intelectual”.
La comprensión de la emoción y la gestión de la misma con habilidad, sólo se aprende con la práctica. Podemos teorizar, argumentar, razonar y desgranar intelectualmente los sentimientos,pero mientras no nos sumerjamos en ellos, jamás tendremos la habilidad para sacar partido de los mismos. Es como aprender a nadar en el salón de casa con un manual de instrucciones. Puede que nos informe de la mecánica natatoria, pero jamás sustituirá la realidad de estar en el agua.
Para tener inteligencia emocional, se necesita más que una buena teórica. Se necesita el valor para escucharse sin prejuicios, la paciencia para crear los canales necesarios para los sentimientos y la humildad de sabernos imperfectos. Nada de estos surge sólo de la lógica. Se necesita emoción, sentimiento y pasión. Y grandes dosis de autoconocimiento.
En la práctica está la verdad y el resto, pura teoría.

Mª José Álvarez Folgar

Comments are closed.